Ah, con qué anhelada inutilidad
se despierta mi corazón cada mañana,
derramando su ritual acontecer
sobre ese vano asombro
donde bostezan los cansancios
y se disuelven las horas
como latidos de lluvia en la arena.
Porque una vez más,
sin querer y sin herir a cuento,
me sangra la pregunta animal
e inmisericorde de tu existencia,
que me obliga a recordar
cierta intuitiva costumbre,
de sufrir la misma indolencia futura
que fue ayer y que hoy será razón suficiente para que, alrededor de esta interrogativa noche donde se fingen dormidos los insomnios,
andes maullando como gato callejero
y me respondas:
-¿ Qué sueño yo aquí ?
se despierta mi corazón cada mañana,
derramando su ritual acontecer
sobre ese vano asombro
donde bostezan los cansancios
y se disuelven las horas
como latidos de lluvia en la arena.
Porque una vez más,
sin querer y sin herir a cuento,
me sangra la pregunta animal
e inmisericorde de tu existencia,
que me obliga a recordar
cierta intuitiva costumbre,
de sufrir la misma indolencia futura
que fue ayer y que hoy será razón suficiente
andes maullando como gato callejero
y me respondas:
-¿ Qué sueño yo aquí ?

