Qué gran poesía recitan poetas del Estado
proclamados voceros de su amatorio amo
feligreses siervos al verbo Dios bautizado
ilustrísimo lenguaje de la lengua que lamo.
Por esa acervada autoridad que da el asco
al gusto de la moda de pesebres literarios
otorgadores premios en chupar del frasco
qué descrita emoción es leer diccionarios.
Rosario de abecedarios, rezador de letras
y su canonizado nobel para santo capullo
en confirmada capilla por las dedicatorias.
Embutida cultura obediente de ser objeto
de otros sujetos que comen con su sello:
lo que mata el hambre vive el hambriento.