Descifra la edad que no tiene tiempo
de hallar espacios que fueron tu vida
los desiertos helados del desencanto
contando ser la noche de nuestro día.
Aquel transcurrir fugaz y geométrico
que enumera esqueletos de la carne
en despedida, su albo adiós al negro
indefinido y ensangrentado de nadie.
Acecha la guadaña que nos persigue
tras las huellas de nuestro sacrificio
la historia de ese otro que se resiste
a cumplir su derrota feliz de cada año.
Una fría fecha, de un vano calendario
señala la edad de nuestro desengaño.


