Tú, cuya presencia sin mí
amamanta la lóbrega plenitud de los vacíos encendidos
cuando entre la brumosa conjugación del alba
y las blancas metáforas
de la noche
fuimos aire verbal de un poema.
Para cuando así declames escribir los sonidos del deseo
y esa semántica lucidez
quiera escuchar los manicomios de nuestro nombre.
¿ Mas, quién vendrá a responder
con la emergencia de su última verdad
el naufragio caminante de tanto sufrimiento
el insomnio permanente de este sueño efímero ?
Aquello que interroga la biografía
de nuestra voz, también proclama su canto literario
el arte inabarcable del silencio.

