«Todo hombre se parece a su dolor»
André Malraux
Qué mortal de siemprevivas,
tu cantar derramado en crepúsculo de auroras
celebrando la noche con su luz.
Esta maldita y cotidiana consagración
de nuestra alegría
que, una vez más,
pregunta por todas sus verdades
para que ninguna verdad responda
si todavía hay dolor en la incertidumbre del alma
o en aquel deseo enajenado de estar vivo.
Mientras un eco de grillos
golpea las alas de nuestro silencio.

