Mueve el aire de tus manos contra mí
monumento desnudo de no ser nadie
su solo sonido de tu sorda intemperie
en los azules gritos de parecerme a ti
Quemadura y pedernal que nos llama
sobre creciente ansia de lo insaciable
en ser inquietud del deseo que calma
esa viva imagen de un amor pensable
Cuando ya no seas carne de mi carne
y tu invariable danza sea un fantasma
en otro espejo que no mira de amarse
Tu yo volveremos al divino regresado
primer dolor de nuestra alegría última
lo que reconoce amante el ser amado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario