Cuando estos días asesinos y sus flores regresen
despidiendo el cadáver inocente de tu infancia
y sea disfraz que nombra carne de una ausencia
oquedad devastada entre nadas y desaparezcan
Ya nunca, ya para siempre, por las indefinidas
soledades donde se juega que morimos a la vida
donde se vive que jugamos a la muerte. Invicta
será nuestra derrota sobre realidades fingidas
Sobre los urbanos campos del antiguo porvenir
imaginando que el paraíso de nuestra historia
está en la utopía del olvido. O en otro presentir
Que inventa el lenguaje para ser alma solitaria
entre cuerpos divididos, escuchando sobrevivir
el canto estremecido y arrebatado de su poesía.
