En qué alambicado anhelo se pierde
nuestro laberinto imposible del alma.
Quizá una voluntad animal nos baste
para hacer naturaleza lo que se ama.
Un cuerpo de alquimias en desorden
de nuestra razón, o aquel trascender
de dudas que no saben si responden
con la ignorancia de nuestro conocer
Quizá nos salve. Insomnio que sueña
vivir, su desnudez que nos despierta
en la nocturna soledad de la mañana.
Quien se indaga por dentro, observa
que, la verdad, es aquello que acierta
a volar en el búho amado de Minerva.