A los bares, tabernas y bodegas
que fueron trago a trago desapareciendo...
Lo que vino o no vino luego
casi resaca leyenda, ebriedad fantasma del recuerdo..
Sonríe hacia atrás, como quien se despide
del alma decadente de las tristes ciudades
izando su vasto pañuelo de podredumbre
a un lejano dios en lejanía de los adioses.
Hasta nunca nos recuerda tan de siempre
plazas velando el trasnochar de sus calles
rincones inmensos y cosos interminables
pasean tu nostalgia con olvidos de nadie.
Silenos en cofradía, coribantes feligreses
dionisíaca vida de aquel Muerto demente
la hedónica Bodegueta de cínicos toneles.
No hay néctar que en tu corazón sediento
haga resucitar la existencia que no existe
el último viaje de Ulises a nuestro infinito.
