Nubes entre montañas descienden
como blanco bosque de la mañana
río sol de los valles que se pierden
en las sendas escondidas del alma.
El paisaje de tu ojos contemplados
que se vuelve creación a la mirada
o el vuelo caminante de los pájaros
que trazan líricas nocturnas al alba.
Corazón son de la otredad solitaria
de esa luz apasionada que imagina
cada espacio su realidad necesaria.
Sé la tierra que florece en tu cuerpo
el siempre árbol que nunca termina
de ser la sola naturaleza del tiempo.
