No hay alegría cuyo día no se acuerde
de tu sufrido afán por quererse amado
cuerpo de amor que se finge olvidado
por el espíritu enamorado que sucede
Como si ese milagro no fuera contigo
esa oscuridad de toda mirada posible
que nos va iluminando en ser testigo
de su amante presencia de lo amable.
A qué vértigos indomables se alcanza
el rostro oculto de nuestra serenidad
este lúcido desengaño de esperanza
que nos rescata del regreso a lo real
y que es otra irrealidad de la verdad
cada vez que ama tu corazón animal.
