Como si vivieras ilusión de otra existencia
que nos sueña, tiempo que va imaginando
esta continua ficción de nuestra presencia
esta visible sucesión de no verse mirando
tras aquel quieto fantasma en movimiento
que sale y entra para abrir lo que se cierra
cual sola gravedad suspendida de la tierra
materia herida de su espirtual sufrimiento.
El mí que llega a tí, nada en vano se ha ido
sobre la multitud solitaria de nadie contigo
en nosotros se halla nuestro desaparecido
de nosotros mismos. Queda lo arrebatado
último, su primera luz en nocturno testigo
el propio refugio de nuestro amor exiliado.