Van saliendo los resquicios desquiciados
de la noche, hacia ese cobijado insomnio
que mantiene intacto su dolor de sueños
ángeles son de nuestro bendito demonio
Sol vencido de nuestra blanca oscuridad
cubriendo cielos de tierra por su infierno
y ahora mismo deseo la última eternidad
del exterior a nosotros en lo más interno
la mirada de nuestra ceguedad luminosa
cuya desnudez revelada ya nos condena
a la salvación cual naturaleza de Spinoza
Razón de más en creer que hay misterio
del invidente alrededor, inaudible centro
de sentir oyendo lo que habla el silencio.