Ya no me reconoce tu espejo
ni la doble máscara que Jano
nos regala, un instante lejano
fue la niñez de hacerse viejo.
Qué rostro regresará a tu lado
y crea que eres yo, el espacio
dividido en cuerpo imaginario
y un nosotros nunca esperado.
Nadie es la eternidad sin nada
su pensamiento de que exista
nuestra identidad deshabitada
Alrededor de quien se nombra
hay otra realidad enmascarada
la ausencia de nuestra palabra.
