LLagas en veleros insolados al crepúsculo
de la madrugada, encarnada embarcación
mares que navegan horizontes en circulo
hasta los naufragios de nuestra salvación.
Pon rumbo todo a la deriva de tu esencia
hacia eso que todavía significa estar vivo
por fuera, punto de extraviada geometría
dentro del inmenso invisible que percibo.
Se regresa al mismo puerto que partimos
con otra odisea tras el volar de tu infierno
tu aquel cantar sumergido de acantilados
en lejanas playas enterradas por el viento.
Volví sobre las olas como un adiós eterno
aquella Itaca donde nunca Ulises se ha ido.
