Allá van soledades los campos de Castilla
cantar de primaveras que el viento llevan
un patio en recuerdos, infancia de Sevilla
su espíritu creyente otros versos crecian
a flor de tierra, carne de su misma lejanía
Ya eres, en sentido corazón de la palabra,
libre razón de la rabía, de serena rebeldía
la humana bondad que duele, que sangra
siendo España de una revolución perdida
esperanzas enterradas no se sabe dónde
el desolado exilio de esa verdad vencida.
Y, sin embargo, aviva el poeta lo olvidado
el sufrido pueblo de aquel tiempo salvaje
estos días Antonio y este sol de Machado.