| Fotograma de la película Persona de 1966, por el cineasta Ingmar Bergman |
Nos vence el amor en solitarios campos de batalla
de su compañia, su nunca declarada guerra llama
para el combate cuerpo a cuerpo de nuestra alma
ya muda derrota será nuestra sangre que no calla.
Acepta como un vértigo apasionado su existencia
amando amar ese ilusorio triunfo de nuestro amor
sin miedo a saber que nuestra atrevida ignorancia
repite en las certezas la incertidumbre de su error.
Nos asedia el destino de aquella felicidad perdida
la semántica ausencia de una palabra enamorada
esta enemiga bondad de nuestra soledad rendida.
¿Quién, entregado al fragor vencido de su victoria
cual claror amante que se hace noche derramada
olvidará otra vez aquél que solo la memoria ama?