Mi susurrante rumor secreto de la madrugada
su interrogante resplandor de ocasos deseos
nombre que dibuja sobre los blancos espejos
de la noche, todo este no decir que dice nada
oyendo su canto desnudo de ninguna palabra.
Tal vez sepamos de los silencios la ignorancia
de nuestro lenguaje que continuamente habla
y habla para mayor gloria de su insignificancia.
Y fueras entre mudos dioses aquel verbo dios
que se niega a ser carne de nuestra existencia
del espíritu que afirma su inmortal de muertos.
Por la tiniebla luminosa y de esta sola odisea
o inefable semántica que describe la materia
en otra literatura cuando nuestra vida no sea.