9/19/2022

AL AIRE DE NADIE SON ESTOS Y AQUELLOS






Gaspar David Friedrich, Monje junto al mar (ca. 1808)





















                       I

             La ausencia de nacer contigo

Con qué ausencia el cuerpo arrienda
Lo que ama, lo que su carne esconde
Y se disfraza, bajo la dureza del aire,
Su tangible hueco de habitar un alma
Adentro hay otra máscara que danza
En los teatros oscuros por ver el alba
O la geométrica semántica que lanza
La palabra a su misma nada y se salva.
Esa alucinada lucidez de las vidrieras
Que ilustran de estatuas los silencios
Consuelo desesperado en las tinieblas
Ha de cantar el corazón de los olvidos
Con voz tan devastada de sus tumbas
Que morir no exista entre los muertos.



















II

El Parnaso de los elegidos

 

 

Ya queda menos para esperar a

Que el tiempo nunca nos espere.

Sobre este luto azul que encierra

El color de ser jamás en siempre.

 

Un lienzo dejado a lo inolvidable,

Una huella de besos en la nieve

Acaricia la sombra del imposible

Nombre, claridad que se vuelve

 

Imagen oscura de ser un mundo,

Otra forma de pintar que se vive

En la brevedad sola del profundo

 

Resplandor. Un corazón que irradie

A tinieblas enajenadas y nos salve

Más allá del mortal sentir de nadie.

 









Catrin Welz-Stein


III

Libre Corazón de los Seres Buenos


Ni aquel que eres ha sido contigo

En el espacio mágico de los libros
Ni este tiempo será el que creías
En las líricas sabidurías del bardo.


Porque has soñado de memoria
Qué pensamiento fuese más libre
La roja sombra de la madrugada
Tejida de palabras con tu sangre.

Hijo enamorado del amor Eros
Criatura bastarda de las musas
Del paradójico oráculo de Delfos.

La verdad que honra a olvidados
Y humildes, a toda las ausencias
Dadme la bondad de los sinceros.







Tarde, de Maurice Pirenne, 1929


IV

Qué imposible..


Qué críptico hastío, qué metafísico cansancio
Amamanta la lenta inmensidad de estar vivo
Esta somnolencia perfecta de extraño cautivo
Que se adapta a la sola realidad en su delirio.

Será quien habita en futura sangre sin cielo
Un lugar que no tiene espacio para ser aire
Inmortal o la eternidad irrespirable de nadie
Iluminando lágrimas y memorias del abismo.

Ningún dolor podrá curar la creyente alegría
Del alma, si existe la enfermedad del mismo
Pensamiento que ignora saber el no ser nada.

Sobre geométricas ausencias en movimiento
Ha de crecer su lúcida presencia arrebatada:
Qué imposible morir lo que nunca ha muerto.










Bernd Nowack



V


UNIVERSO DE INEXISTENCIA


De llantos aprendidos se arrepiente
La mirada desconocida de tus ojos
Su pétreo deseo que olvida inocente
Tu antigua claridad de credos rotos.

Lágrimas de un verbo son el nombre
Que adivina el destino de tus sueños
Que insomne mar de Morfeo alumbre
Su ahogada penumbra de incendios.
 
Gramáticas manos tantean su vértigo
cuerpo, tu verso invisible de lecturas
Bocas escritas en el beso del mundo.
 
Glaciares galaxias se abrirán contigo
Con el sol del aire por nevadas lunas
Soy tu universo que nunca ha existido.

 











VI


SI TE AMÉ MÁS TE AMO AÚN MÁS
TE AMARÉ TODAVÍA


Antes de que el amor deje tu existencia
Procura que no haya nadie que nombre
Aquel amante lugar que al amado fuiste
Niebla de su delirio reflejado en mi vida.

Cuando en cada alma ya nada te salve
De la pasión por su cuerpo nunca mío
Será ceniza inmortal de cuánto muere
Será desengañada luz de todo abismo.

La Venecia que buscas es otra sombra
Que besa los verdes canales del olvido
Sola y lejana sobre una góndola divina.

No hay Romeos ni Julietas que resista
Ninguna tragedia del romántico eterno
Y polvo serán, mas pólvora enamorada.


 Lerson Pannawit






.






VII

AMANTE FULGOR Y RUMOR DE POESÍA



 

Si bajas tu soledad entre escaleras
Se oscurecen de vértigos los días
De negro aire respiran las cadenas
Su infierno de laberintos sin salidas.
 
En miradas se dormirán las azoteas
Y los altos escombros de tus sueños
Socavados al insomnio de otros ojos
Que edifican en su noche las tristezas.
 
Se defiende a ser nada toda derrota
La eternidad se muere con el tiempo
Sola es la palabra que nos acompaña,
 
Aquello que no existe siempre se crea
La luna azul de la tarde, el sol antiguo,
La apasionada melancolía del poema.

 








VIII

INSOMNIOS DE UTOPÍA

 

En el verbo agrietado de envejecidos muros
Se cobija la roja memoria de tantos olvidos
Su quebrado esplendor de ideales vencidos    
Que asaltaron nuestra prisión de esclavos.   
 
Manos sobre la sangre quemada del tiempo
De la inocente pasión al sol que esperamos
Almas de un solidario corazón y los delirios
Sumergidos en la razón de creerse humano.
 
¿ Qué desnuda utopía nos salvará sin nombre,
Qué verdad inalcanzable a todo sufrimiento  
transformará lo que ninguna realidad esconde ?
 
Un cadáver encarnado en su negra mirada 
Sueña con estatuas que vivirá el insomnio
Su imperativa eternidad del amor sin nada.


Allan Schaller

























IX


RECUERDA



Recuerdo cuando el tiempo se perdía
Como cuerpo que se lleva el cansancio
Y se vuelve paisaje en desierta lejanía
Desnuda sima horadando cada espacio
 
Que abraza el ser de otra carne oscura.  
Una forma de dicha a este sol tan vivo,
Resplandeciente nube, la hermosura
De luz que nace de todo lo que olvido.
 
Derramamiento del fulgor de la ceniza
En lucidez de la maravillosa existencia
Que la soledad transforma y profundiza.
 
Por el deseo inmortal de su experiencia
Se llega al vasto corazón que humaniza      
Nuestro místico sentir de la conciencia.

 















 X

    

    "... cada uno de ellos leía de forma distinta ese libro de la creación, que puede descifrarse en dos sentidos, y en ambos sentidos poseen un mismo valor, pues nadie ha averiguado aún si todo vive para morir, o si sólo muere para vivir de nuevo." 

'Ana, soror...'

Marguerite Yourcenar

            



Qué lenguaje inventa nuestra memoria

sobre la gramatical creencia del olvido

 En realidad es otra realidad la palabra

 cuyo nombre tiene su nombre el vacío.   

         

                                                 
******
 
Ni iluminando la sombra de tus ojos
Esculpidos de mármol y negra cueva
Desciende criatura de lo que somos
Horizonte sumergido que nos eleva.

Por quien se cree horror del espanto
Que nunca hizo nunca para siempre
Crecerán auroras la nocturna noche
Escribirán de silencios lo que canto.

De nacer se muere la vida muriendo
En morir se nace la muerte viviendo
Y el resto es indiferencia con el resto

Oculto mar del mismo amar externo
Su ente gramatical de verbo exacto
Conjuga variaciones sobre lo eterno.








                    








XI

AIRE INMUTABLE


No puedes alcanzar la enorme oscuridad
Que deja el aullido de nuestra impotencia
Si es lunes feroz al lobo de sus domingos
Repitiendo la misma vida de Caperucita.
 
No hay error en la sangre de una herida
Ni los que sufren de corazón los infartos
de la miseria. No existe otra humanidad
Que la invicta verdad de nuestra derrota.
 
Creer que se niega el fracaso de siempre
Y afirmar su contrario para no tener éxito
Así la contradicción interesada confunde
 
Y nos anima a conformar lo establecido.
Cual democrático sistema inmunitario
Se vota, en cada virus, el aire inmutable.


 

 








XII

J. MARÍAS o La Estética Heterodoxa
de Ser Fiel a Uno Mismo.
In memoriam.



Qué quieres que te diga, animal,
Silencio es la palabra que relata
Ser historia con tu carne escrita
En el solo espíritu de lo inmortal.

Así tu voz conversa con su muda
Lucidez de habitar otra presencia
Imagen del corazón que no duda
En ocultarse a esta dura ausencia

Que es el nombre de nuestro amor.
Del proscrito saber se nos condena
A preguntar por la verdad del dolor

Ante el negro sol de una vida terrena
Ante la mustia alegría de aquella flor
Del vacío que nos sobrevive y enajena.

Javier Marías




XIII

DEL EGIPTO SECRETO


Fui divino llanto de sol nocturno
Bajo la poderosa sombra del Nilo
Sagrado era como verde desierto
Que libera la muerte del esclavo

O que después de lo vivo lo condena
A erigir geométricos dioses de piedra
Mirando al más allá de cada estrella
Su blanco viaje por los cielos del alma.

Ahora eres aquella arena perfumada
Que refleja la luna en su decadencia
La bella fragilidad sonora de Egipto.

Cuando escuches a la Pirámide muda
Será la humana Esfinge quien prediga
Del antiguo misterio, el último secreto.













XIV


LA 3ª MEMORIA DE LOS DÍAS

 

Ayer nací esta mañana y no recuerdo
Si por la tarde estuve con mi infancia
O si me fui anocheciendo como adulto
Haciendo noche a su vetusta compañía.

Próximo de volverse oculto a cada cita
Me señala otra edad y se va con la mía
Al espacio que envejece en perspectiva
A los extintos teatros donde fue la vida.

No tendrá Caronte barca que te aguarde
Aquel naufragio de residencias para niños
Ni cruzará Aqueronte su última senectud.

Mientras no exista realidad que te invente
Serás otro jubilado cadáver de insomnios
En los dormitorios soñados de tu juventud.




Armen Yengoyan "Una mujer es siempre una mujer, no importa el número de pasaporte que tenga."


























XV


ESPÉRAME EN TU OLVIDO


Te esperaré nunca cuando estés con nadie
Su invisible claridad que el amor aguarda
Del arroyo indeciso bajo un cierto puente
Fluye entre silenciosas nubes lo que ama.


Del agua se repiten los ecos de tu espacio
E inunda en ancho hastío la pared del llanto.
Cual artista memoria que pintara un cuadro:
Negra abstracción con lágrimas en blanco.


Imborrable abandono de una luz inexistente
Cuya perdurable ausencia el cuerpo ha sido
Espejo disfrazado a su imagen indescifrable.


Llama a ese nombre que buscas en el aullido
Viento de lobos olfateando su dolor a sangre
Espérame siempre cuando no estés conmigo.













XVI


UMBROSA REALIDAD
DE NUESTRO DESENCANTO



Por el verbo de la exacta incertidumbre
O al silencio que no conversará contigo,
Somos la incesante ausencia del recuerdo
Explicando en cada cuento lo indecible.


A lo descrito que imaginas tras la noche
De sus Cenicientas mil y una Blancanieves
Nos queda un final de inconclusos relieves
Soñar que existes en el sueño del lenguaje.


Quizá esta voz que nos alimenta y llama
Con su fantasía crezca en divina danza
Sublime delirio en el juego de tu alma.


Y así seas lo que creas, creyendo tanto
Ante su inmensidad que florece en nada:
La sola realidad de nuestro desengaño..


El sueño del caballero, Antonio de Pereda, (1611-1678)

2 comentarios:

  1. Yo creo q está todo en su sitio.Al haber escogido el soneto has arriesgado muchísimo,vas a Sr un raro.Pero yo no dudo q la gente d lectura no busque tus versos.

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