Estoy solo y no hay nadie en el espejo.
J.l. Borges
Sobre deshabitadas madrigueras de tu soledad
donde se cobija desnudo el hambre y su deseo
y devora tantas noches de increíble sufrimiento
son el nicho eterno de nuestra infinita brevedad.
Qué materna escritura, qué metafórica criatura
esta voz que declama versos a nuestro silencio
que al empezar profundiza el final de su lectura
es lírica musa funeral de todo. Y el resto plagio
O delirante literatura, de cuyas azules naderías
y humaredas se oculta la fugaz materia de vivir
sus mismos fonemas y sus distintos grafemas.
¿Qué ficción degollada nos resta aún por escribir
y concluya sin un simulacro de ecos y tinieblas?
La única y sola palabra que nunca nos verá morir.

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