Si un día acaba el inicio de lo que amamos
y se resigna hacia el solo silencio de nadie.
Contigo será otra vez morir a la intemperie
sobre la hermosa devastación que somos.
Qué inmortal y fría penumbra de lo muerto
se extiende, los vivos horizontes soñados
al cielo de esta carne, al naufragado viento
los quemados espejos de nuestros labios.
Qué sutil extravagancia, la ficticia memoria
que hereda nuestro corazón cuando olvida
el tiempo o el lugar donde hubo existencia.
Y tan cerca de nosotros y tan lejos de todo
que nunca regresarás de nuevo a mi alma
a ser tu alma que vuelva otra vez conmigo.

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