A Luis Bafaluy, in memoriam.
Ya vives en la última utopíade una eternidad libre, igual y fraterna.
Sobre el cielo mismo de esta palabra
qué milagro en la noche nos entierra
a ser agonía de un olvido bajo tierra.
Una sombra eterna llora en resplandor
de rostros, el aire prenatal que fuimos
nuestra historia antigua antes de nacer
que renace otra vez y a vivir existimos.
A durar un mundo durante los sueños
mientras esperamos que así se cumpla
lo imposible que será nunca y es ahora.
El mismo que se despierta y se levanta
que desayuna y se va a la calle y se va
con su otro inmortal, entre los muertos.

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