Quizás sea amor esta inmensidad que somos
o esa abandonada ilusión que regresa contigo
tiempo de tu ausencia que sufro como castigo
del yo condenado a la soledad de un nosotros.
Mi continua metamorfosis que muda el deseo
sobre tu carnal mirada vierte gemidos ciegos
o cantos cuyos azules se olvidan los infiernos
en labios de cuyo lenguaje eyacula el silencio.
Aquella razón de amar es locura de un infinito
que se vuelve cuerpo en manicomio del alma
que se hace plagio para un poema no escrito.
Por la nocturna alcoba del amanecer con vida
reposa el coito apasionado, el orgásmico rito
el sexo eterno de nuestra muerte compartida.

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