Dos besos somos en la cara oculta de la luna
ese exilio que cobija el tiempo entre espacios
y su herida incurable que cicatrizan tus labios.
Nunca serás dolor besado por soledad alguna.
Besa el pensamiento de tu amor que no fuiste
y su existencia de amar el beso que no piensa
como quien se hace y se deshace en inmensa
ternura, a ser sombra de una luz que se resiste.
Y nos abraza la inquietud más bella en rebeldía
la querencia insobornable de florecer desiertos
bajo la vieja noche y su resplandeciente lejanía.
Así será el deseo de amarnos más allá del alma
de aquello que ha de volver a nosotros mismos
en ser amor consciente del beso hacia su nada.

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