Viernes los domingos de cualquier día
a por mi, a ver cómo paseo ese último
rostro cansado por la nostalgia infinita
esta fiel compañía de cada desengaño
que toda soledad ama de nuestra vida.
Quizá sea indecisa lucidez que decide
a dudar aquel destino de tu fe perdida
del refugio exiliado de nuestra muerte.
Entretanto deambulas entre transitorias
ciudades que transitan nuestra otredad
y nos enajena en igualdades divisorias.
Sobre los inciertos puentes del porvenir
atraviesas la injusta sed que nos separa
como hambrienta verdad por sobrevivir.
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