Qué críptico hastío, metafísico cansancio
nos amamanta lenta inmensidad de estar vivo.
Somnolencia perfecta, de lo extraño cautivo
que adapta una sola realidad su delirio.
Y será que habita, futura sangre sin cielo
por un lugar que no hay espacio para ser aire
inmortal o nostalgia irrespirable de nadie
soñando lágrimas y memorias del abismo.
Ningún dolor conoce la creyente alegría
de ver su alma, si existe la enfermedad del mismo
pensamiento que se piensa sin pensar en nada.
Sobre qué impávidas ausencias en movimiento
nacerá su lúcida conciencia arrebatada:
qué imposible morir lo que nunca se ha muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario