Juro que no eres culpable de haber sido
autor que va matando a sus personajes
acaso verdugo y recluso en los papeles
por salvar al yo asesino de su asesinato.
En criminal inocencia de no ser el malo
pareciera que todo sea verdadero falso
en digna alegría nos aguarda el fracaso
cuya nada, sin nosotros, nada nadando...
Qué imaginación improvisa otro destino
que no fuese mudanza de ser sí mismo
en su inigualable diferencia de lo divino.
Sobre qué lógico mito en contradicción
interpreta sueños de un mundo perdido
esa inconsciente naturaleza de la razón.
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